E. A. Osorio Rosado

Criterios · Obra jurisdiccional

Qué quiere decir cada palabra del índice

El índice clasifica las 616 resoluciones con seis verbos: conceder, negar, sobreseer, desechar, caducar y condenar. No son sinónimos ni matices: cada uno describe una cosa distinta, y saber cuál es cuál cambia por completo lo que ese índice cuenta.

Análisis del sitio · Cifras de las versiones públicas del Consejo de la Judicatura Federal

Quien entra al buscador de resoluciones se encuentra con etiquetas que en el foro se dan por sabidas y fuera de él no significan nada. Peor: dos de ellas —sobreseer y desechar— suenan a que el juez rechazó algo, cuando lo que describen es que el juicio terminó sin que nadie llegara a examinar el fondo del asunto. Vale la pena desmontarlas una por una, con las cifras reales de este acervo.

Conceder · 78 resoluciones

«La Justicia de la Unión ampara y protege.» Es la fórmula con que termina un amparo ganado: el juzgador examinó el acto reclamado, encontró que violaba un derecho y ordenó repararlo. Es la única de las seis palabras en que el particular obtiene lo que fue a pedir.

De las 616 resoluciones publicadas, 78 conceden el amparo. Y hay un dato que ordena a los demás: 64 de esas 78 son de materia laboral. Cuando este juzgador amparó, casi siempre fue a alguien que venía perdiendo ante una junta de conciliación y arbitraje. Fuera de esa materia sólo hay catorce: siete en penal, seis en administrativa y una en civil.

Negar · 46 resoluciones

El reverso exacto de la anterior, y la que más se confunde en una lectura rápida, porque su fórmula —«se niega el amparo y protección de la Justicia de la Unión»— contiene las mismas palabras que la concesión. Aquí el juzgador entró al fondo: estudió el acto reclamado y concluyó que no violaba ningún derecho.

Conceder y negar son, entonces, las dos únicas salidas en que hubo pronunciamiento de fondo. Sumadas dan 124 asuntos, y en ellos la protección se otorgó en el 63 por ciento de los casos.

Sobreseer · 111 resoluciones

Sobreseer es terminar el juicio sin resolver quién tenía la razón, porque ya no hay nada que resolver: la autoridad dejó sin efecto el acto reclamado, el acto nunca existió, o desapareció la causa que motivó el amparo. No es una derrota del quejoso ni una victoria de la autoridad. A menudo es lo contrario de lo que parece: la autoridad rectificó durante el trámite, muchas veces porque el amparo la obligó a moverse.

Es la segunda etiqueta más frecuente del acervo, y se concentra donde uno lo esperaría: 73 de los 111 sobreseimientos son laborales, la misma materia donde más amparos se concedieron.

Desechar · 196 resoluciones

La más numerosa, y la que menos habla del fondo. Desechar es no admitir la demanda: se presentó fuera de plazo, no venía firmada, no se desahogó una prevención, se intentó una vía que no correspondía. El asunto no llegó a existir como juicio.

169 de los 196 desechamientos son mercantiles, lo que dice más del tipo de trabajo de un juzgado mercantil federal —donde una parte enorme de la carga es control de admisión— que del criterio del juzgador.

Caducar · 82 resoluciones

La caducidad no la decide el juez: la declara. Cuando pasan ciento veinte días hábiles sin que ninguna de las partes impulse el procedimiento, la instancia caduca de pleno derecho y las cosas vuelven al estado que tenían antes de la demanda. Es higiene procesal: expedientes que quedaron detenidos y se cierran.

Su distribución en el tiempo es elocuente: 4 en 2019, 17 en 2020 y 61 en 2021. La concentración coincide con la reanudación de actividades tras los cierres de la pandemia, cuando los plazos volvieron a correr sobre asuntos que llevaban meses sin movimiento.

Condenar · 25 resoluciones

La única de las seis que no pertenece al mundo del amparo. Son sentencias de juicios orales y ejecutivos mercantiles en las que el juzgador resolvió el conflicto de fondo: alguien reclamó el pago de un título de crédito y obtuvo condena. Aparecen aquí porque el juzgado mercantil federal también dicta ese tipo de sentencia.

Por qué importa la distinción

Sumar «desecha», «sobresee» y «caduca» —389 resoluciones, casi dos tercios del acervo— y leerlas como rechazos daría una imagen falsa de un juzgador severo. No lo son: describen la vida procesal ordinaria de dos juzgados de distrito, donde la mayor parte del trabajo consiste en admitir, prevenir, depurar y cerrar. El criterio de fondo se juega en las otras 124, y ahí la protección se concedió en casi dos de cada tres asuntos.

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Las etiquetas del índice se asignan automáticamente a partir del tema y la síntesis que publica el Consejo de la Judicatura Federal, con una regla que da prioridad al pronunciamiento de fondo sobre el procesal: si una resolución sobresee en una parte y concede en otra, cuenta como concesión. Las cifras de esta entrada salen de ese mismo procesamiento y pueden verificarse una por una en el buscador. Análisis del sitio; no está firmado por el Dr. Osorio Rosado.

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